domingo, 4 de diciembre de 2016

Secretos inconfesables



¿Queréis incluir una fondue de quesos suizos para una cena adecuada en una noche fría? Hay dos maneras de conseguirlo: la canónica y la inconfesada. Empecemos por hacer las cosas a la vieja usanza.

Necesitáis una fondue, claro. Con su infernillo y su alcohol de quemar, sus pinchos y una buena base para apoyarla. Luego hace falta un diente de ajo. Y los quesos, a saber: Gruyére, Vacherin de Friburgo, Raclette y Sbrinz. También vino blanco seco, Kirsch, una cucharada de maicena, pimienta negra molida y el zumo de medio limón. Un buen pan tostado, y algunas verduras al vapor o como crudités, al gusto.

Se frota con ajo el interior de la fondue, se enciende el infernillo. Troceamos los quesos. Ponemos el gruyère, el zumo de limón y el vino en la cazuela y vamos moviendo sin parar con cuchara de palo. Cuando empieza a fundirse añadimos la maicena diluída en el kirsch, el resto de quesos, la pimienta y continuamos moviendo hasta obtener una crema lisa y homogénea. En ella se sumergirán los trozos de pan tostado pinchados, o las verduras. Le va bien un tinto con cuerpo como acompañamiento.

La opción B ni tan siquiera necesita fondue. Basta con ir al Aldi, comprar la caja que habéis visto arriba y seguir las instrucciones empleando una mera cazuela de fondo grueso. 3,49 euros. Palabra que no sólo "da el pego". Es que resulta difícil encontrar la diferencia. 



Luego vale contarlo, como he hecho yo, o sacar la fondue, el infernillo y lo demás asegurando que lo has hecho a la clásica. Se lo creerán.




Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Arroz al horno.





Las recetas muy tradicionales siempre son criticables. Sobre todo, cuando a lo tradicional se suma el deseo (y la necesidad) de llamar a las cosas por su nombre. Lo tradicional era, ante todo, barato.

El nombre canónico es "Arròs al forn." Se preparaba en cazuela de barro, y en las casas carentes de horno propio se llevaba al de la panadería, pagando unas monedas, para que acabara de hacerse. 

Necesitamos arroz, garbanzos cocidos, patata, tomate, panceta (o tocino), cebolla, pimiento, una cabeza entera de ajos, caldo casero y morcilla. Sal, pimienta, y alguna especie que combine. En este caso, romero y una pizca de comino.

En una cazuela de barro se pone la cebolla, el pimiento, el tomate, la panceta y las patatas. Se rehoga todo bien a fuego bajo, y cuando toma un aspecto como el que veis 



se le añaden los garbanzos, el arroz la cabeza de ajo, la morcilla en rodajas y el caldo.

Se pone al horno. Y, si gusta, se deja tostar un poco tras haber quedado seco. El resultado se ve así.



Es un plato único, contundente pero no pesado, propio de días invernales. Con aquello de las tres B: bueno, bonito, barato.



Imágenes propias, bajo la misma licencia del blog.

domingo, 30 de octubre de 2016

Propuesta de cena de cumpleaños otoñal.





Lo mejor de preparar una cena de cumpleaños es que sea por encargo. Esto es, que te pidan lo que desean exactamente, dejando un pequeño margen a la sorpresa.

Un deseo sencillo: solomillo de cerdo a la plancha, patatas bravas dos salsas, postre. Empecemos por el solomillo, cortado en medallones y puesto a macerar el día entero. Sobre el macerado hablamos hace poco, os dejo el enlace para no repetir:





Unos cuarenta y cinco minutos antes de la hora de la cena se pelan las patatas, las cortamos en cuadrados homogéneos y las ponemos a freír a fuego vivo. Mientras, se elabora una salsa brava de tomate y un alioli. Sobre eso, cada quien tiene sus recetas y trucos.

Escurrimos los medallones de solomillo y los hacemos a la plancha. La presentación admite mil variaciones. Esta era rústica.



Como postre, un hojaldre con nata montada bien firme y frutas de temporada. Fácil.



El vino, que en este caso formaba parte de la sorpresa, tendrá una entrada aparte. Espero que sirva de sugerencia: nada mejor que lo que te piden, y no hace falta que sea faisán con plumas incluidas. A menos que te pidan faisán, y eso ya iba a ser otra película.



Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.


sábado, 22 de octubre de 2016

Rabos de cerezas.



Supongamos que en su temporada, la pasada primavera, comisteis cerezas.  Si no guardasteis los rabos, vale acordarse para la siguiente.

Es muy fácil. En vez de tirar los rabitos de las cerezas los ponéis a secar sobre papel (de periódico, o reciclado, incluso vale sobre algún paño limpio y viejo de esos que se emplean para limpiezas). El caso es que se sequen y pierdan toda la humedad. Luego, ya secos del todo, los metéis en un frasco de vidrio que tape bien.

Sus propiedades diuréticas son conocidas desde hace siglos, puesto que contienen sales de potasio que, a su vez, ayudan en casos moderados de hipertensión arterial. También son coadyuvantes efectivos en cistitis, y en la disolución de cálculos biliares o renales de pequeño tamaño. 

Su contenido en salicilatos  aporta propiedades febrífugas, antigripales, analgésicas y antirreumáticas.

Se consumen en infusión, bien solos o mezclados con menta, hierbabuena o manzanilla.


Para saber más:





Imagen: Miami U. Libraries - Digital Collections bajo la misma licencia de la página.

viernes, 21 de octubre de 2016

Pollo lento de otoño.



La receta es lenta, porque requiere un día de marinado previo. A cambio, parte de la marinada y de la salsa pueden congelarse perfectamente y servir para otro pollo, o para cualquier carne que deseemos hacer una semana, dos, o aún más tarde.

Ponemos el pollo (en este caso) en un recipiente hondo, mejor de barro o loza. Metales, no. Lo salpimentamos, y le añadimos una hoja de laurel, el zumo de un par de limones, vino blanco seco, y una mezcla de fruta y verdura picada: zahanoria, puerro, cebolla, ajo, mango, uvas, manzana ácida. Las especias dependen del gusto personal y del "toque" que se desee darle. Desde lo fresco (menta, hierbabuena) hasta lo agridulce, lo "moruno" o lo oriental. Imaginación libre.

Hay que darle la vuelta tres o cuatro veces. O más. Al día siguiente se pone el pollo a asar en el horno, recuperando antes la marinada para colarla y congelar. Calentamos mientras las verduras y frutas. Las pasamos por la batidora y, de nuevo, reservamos la mitad de la salsa obtenida para congelarla.


El resultado ya lo veis. Pollo asado con salsa espesa. A disfrutarlo.





Imagen propia, bajo la misma licencia que el blog.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Pasta larga con setas y Mulhacén.



Una receta de otoño. El formato de pasta larga es optativo, si no os gusta tener que hacer giro de muñeca y otras filigranas para enrollarla en el tenedor, elegid algo más corto. No pasa nada.

Necesitamos pasta, setas de chopo, salsa de tomate -siempre mejor casera- sal, pimienta y queso rallado al gusto. El resto os lo podéis imaginar. Cocer al dente, colar la pasta, dorar las setas, incorporar el tomate,mezclar bien...



Emplatamos y servimos. La cerveza Mulhacén es una marca bastante reciente dentro de las artesanas. Se produce en un pueblo llamado Nigüelas. La elegida es contundente, con bastante cuerpo, otoñal y adecuada para el plato de pasta. Abajo tenéis más información. Buen otoño, y buen provecho.





Para saber más:


Imágenes propias, bajo la misma licencia del blog.

jueves, 6 de octubre de 2016

A mas intermediarios mas hurtos III





Regreso con este clásico de nuestro Blog sobre compras. En esta ocasión voy a referirme a una parte que no es demasiado agradable pero que también hay que tratar. Es curioso que nunca se deja de aprender aunque creamos que estamos curados de espanto o que vamos con mil ojos para que no nos vuelva a pasar.

Después de haber hecho la compra y pasar por caja,  con la cuenta en la mano a veces nos encontramos con sorpresas inesperadas como que alguno de los productos que hemos comprado no tienen el precio que nosotros habíamos visto rotulado.

Normalmente no son grandes cantidades de dinero pero si sumamos la  gente que compra y por estadística a quienes les pasa es una cantidad hermosa que se lleva por la cara la empresa.

Ya comenté en la primera parte de esta serie de artículos que había que tener cuidado sobre todo con las ofertas y los dos por uno o todo a un euro, que son el marco perfecto para este tipo de gangas que a veces tienen más que letra pequeña.

Es importante mirar detenidamente el producto, su nombre, y sus características, ya que las técnicas de venta no suele jugar a nuestro favor si queremos ahorrar. Dos etiquetas cercanas al producto pueden pertenecer a otro normalmente más barato  y llevarnos a engaño.

Las prisas, la falta de tiempo y un centenar de razones nos pueden acompañar cuando estamos realizando nuestras compras pero son muy malas compañeras, ya que una distracción o un despiste pueden costarnos caro.

Sobre todo en grandes superficies tener muy claro qué se quiere comprar, llevarse la publicidad del establecimiento o mirar por internet qué es lo que venden en esas fechas pueden ser una buena idea además de una interesante lectura.

Si vamos a comprar algo que se salga fuera de la cesta de la compra, tener muy claro qué se quiere comprar, y si el asunto repercute en alguien más hablarlo y saber qué es lo que realmente se necesita y se quiere. En ocasiones lo más obvio no suele verse ni comentarse.

Uno de los deportes nacionales es el de  quejarse de boquilla y cualquier lugar es bueno, pero a la hora de plasmarlo en forma de queja los ánimos no son los mismos ni las ganas tampoco. En otros países la gente se queja más y exige sus derechos: la verdad es que se nota sobre todo en la calidad de vida. Una hoja de reclamaciones a tiempo cambia muchas cosas, entre otras que nos devuelvan lo que es nuestro, y mejora mucho la atención y el servicio.


Espero que leyendo esto saquéis vuestra propias conclusiones y sobre todo que ustedes lo compren bien. 



Imagen propia 

Bajo la misma licencia que el Blog. 


Para saber mas:

http://lauesku.blogspot.com.es/2014/03/a-mas-intermediarios-mas-hurtos-i.html