sábado, 14 de enero de 2017

Patatas manchegas



La receta tiene muchos nombres: patatas en caldo, Tojunto, patatas con pollo camperas...Básicamente se trata de un plato de cuchara adecuado para días fríos y presupuestos ateridos. 

Necesitamos unos trocitos de pollo: unas alas, o algo de pechuga, esa ración que no daría para una persona a menos que vaya bien acompañada. 

Patatas, claro. Cebolla, ajo, pimiento verde, pimienta recién molida, un par de clavos de especia, laurel, pimentón dulce o picante, vino blanco, caldo -mejor casero-, aceite de oliva y sal.

En una sartén de porcelana o una cazuela de barro ponemos a dorar el pollo, los ajos, la cebolla y el pimiento, todo picado en tamaño homogéneo. Doramos también las patatas, incorporamos el laurel, el vino, y le damos un hervor fuerte para que reduzca.

Añadimos el clavo, el pimentón, la pimienta, la sal y el caldo. Dejamos cocer suavemente hasta que el guiso espese. Si se prefiere, se puede chafar una de las patatas para que adquiera más consistencia. Y a disfrutarlo. Bueno, bonito, barato.


Imagen propia, bajo la misma licencia que el blog.

jueves, 12 de enero de 2017

Algarrobas


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Me declaro amante del chocolate en cualquiera de sus variedades, y en los últimos tiempos las noticias de como se obtiene el cacao me ha llevado a plantearme la búsqueda de otras alternativas mas cercanas y sostenibles. 

Una de ellas la descubrí en el Ecomercado que se celebra todos los meses en Granada. La marca se llama Caroube y su materia prima es la algarroba de la que se hace entre otras cosas, pan, chocolate, magdalenas, cervezas, miel, tortitas... 

La algarroba mayormente se utiliza para alimentar a los animales, como casi siempre ignorando los beneficios del consumo humano.
Rica en carbohidratos, energética, muy baja en grasas, alto contenido en fibra, rica en taninos, y tiene propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes, antioxidantes entre otras muchas.

También es mineralizante, rica en vitaminas A, B1, B2,B3,B6,B9,C,E...




Nuestra cata ha sido de dos productos, de las madalenas de algarroba y el chocolate.

Las madalenas se llaman Bio - Rikas de Algarroba. Sus ingredientes: harina de algarroba, de espelta. aceite de oliva y otros. El sabor se asemeja mucho al de las madalenas tradicionales con un toque mas suave y diferente. 

El chocolate apto para celiacos ya que no tiene gluten, no está sometido a refinados mecánicos, no tiene ni cafeína ni teobromina, adecuado para niños. Entre sus ingredientes encontramos, azúcar de caña, manteca de cacao de agricultura ecológica, algarroba y aromas naturales. 

En cuanto al sabor me recordaba al chocolate con un toque a café y ciertamente nada tiene que envidiar al chocolate de toda la vida.

Por lo dicho y otras tantas cosas que encontrareis en la página que os comparto por ahí abajo os animo a degustarlos.


Para saber más:

https://www.caroube.net/


Imágenes propias bajo la misma licencia que el Blog. 






jueves, 5 de enero de 2017

Boletus con lo que se tercie



Boletus edulis. Esos hongos que veis. Son de lo más agradecido, por cierto. Sirven para revueltos, tortillas, acompañamiento de guisos, guarniciones. Incluso, como veréis, para solucionar una cena sencilla con una patata -una sola, hermosa- unos dientes de ajo y los boletus. 

La patata se pela, lava, seca, corta en cubos homogéneos y se pone a freír para que quede dorada por fuera y blandita por dentro. Con su salsa, será una patata brava.

Los boletus se cortan en láminas. y se ponen en sartén con sal, pimienta y unas gotas de aceite de oliva.


Finalmente queda algo muy sencillo, discretamente escaso ('de buenas cenas están las sepulturas llenas') y sabroso. Aprovechad enero para los hongos: ya se pasó la chaladura de las fiestas, y no van a tirar el género. Mitad de precio, en este caso, literalmente.






Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.



martes, 3 de enero de 2017

Dorada a la panadera




Bajo el título 'a la panadera' suele englobarse una variedad de recetas preparadas con patata y verdura de temporada rehogadas a fuego lento. En esta ocasión se trata de pescado, una dorada.

Para empezar necesitamos patatas, cebolla, champiñones (u otras setas), pimiento verde, sal, aceite de oliva y pimienta. Pelar, lavar, secar, salpimentar, y a la sartén a fuego vivo al inicio, y luego lento. Se trata de dejar el conjunto a medio hacer, más o menos así:


Escurrimos bien, y colocamos sobre una bandeja para horno. Encima la dorada, con la piel hacia arriba. Se hace en pocos minutos a unos 160º. Depende del gusto personal sobre lo hecho que se prefiere el pescado.


Es optativo añadir unas gotas de zumo de limón y/o un poco de vino blanco seco al pescado antes de llevarlo al horno. Y, por supuesto, sirve para cualquier día festivo de los que aún faltan en navidades.





Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.



lunes, 2 de enero de 2017

Un poco diabólica



Una cerveza curiosa por varias razones. Las cervezas francesas no suelen ser fuertes, sin embargo esta oscila entre los 8.5º que veis y los 12º de la variedad extra. El proceso de fermentación dura quince días, con una levadura especial y un alto contenido en malta.

Esperaríamos una bebida de sabor fuerte y muy acentuado: todo lo contrario, resulta dorada, turbia a la vista, poco espumosa y engañosamente suave.

Acompaña platos fuertes, en especial fondue o quesos azules. Si podéis probarla, atreveos. La botella que veis es de 750 cc. Perfecta para dos personas.




Imagen propia, bajo la misma licencia que el blog.




Para saber más:

miércoles, 21 de diciembre de 2016

En estos días.



En estas fechas muchos recibirán regalos, del Olentzero, Papa Noel, Reyes magos, y muchos no recibirán nada. En estos días vamos haciendo acopio de los últimos momentos de un año que en general ha sido difícil. Yo me voy a pedir a mi nueva yo del año que viene que tenga mucha paciencia, no cambiar y seguir sonriendo aunque las situaciones de la vida nos den algunos revolcones como los toros de los encierros y que me levante despacio pero segura de que podré con todo.

 No voy a pedir nada que no me haga falta y que tenga valor monetario. Voy a contar a mi yo del día uno de enero que la impotencia de estos tiempos la convierta en creatividad, en nuevas ideas y sobre todo que no se deje cegar por aquello que esta ahí fuera y quiere convertir nuestras victorias en derrotas.
Voy a contarme cuando estén dando las campanadas que aunque el camino sea largo lograremos esos proyectos en los que tanto estamos trabajando. Pensaré en los que se fueron dando gracias por su tiempo y su esfuerzo. Bendeciré a aquellos que están por llegar y sobre todo daré la mano a mi compañero y al presente que es lo único que es cierto
.
Me despediré de ese yo de este año que se irá a descansar y a formar parte de la experiencia y de lo que hay que recordar.

No tengo la menor duda de que barreremos más minuciosamente que nunca y echaremos las barreduras (sólo una pizca simbólica, no la pala entera) por el balcón. No hay nada malo en sentirse mal. O muy mal. A medio desarbolar, con el viento en contra y esperando, no viendo, alguna luz. Soy muy optimista. Hasta que dejo de serlo. 

Eso sí, me empecino. En que no hay nada de lo que no se salga, ni males que cien años duren, ni noche que no tenga final. Y para tales tormentas, largas y duras, lo mejor es mirar a los ojos de mi compañera y ver en ellos la misma determinación. Por eso (y por todo) le doy las gracias.


Os deseamos unas felices y tranquilas fiestas: y que el año próximo nos haga mejores, y nos traiga mejores vientos.


Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.



domingo, 4 de diciembre de 2016

Secretos inconfesables



¿Queréis incluir una fondue de quesos suizos para una cena adecuada en una noche fría? Hay dos maneras de conseguirlo: la canónica y la inconfesada. Empecemos por hacer las cosas a la vieja usanza.

Necesitáis una fondue, claro. Con su infernillo y su alcohol de quemar, sus pinchos y una buena base para apoyarla. Luego hace falta un diente de ajo. Y los quesos, a saber: Gruyére, Vacherin de Friburgo, Raclette y Sbrinz. También vino blanco seco, Kirsch, una cucharada de maicena, pimienta negra molida y el zumo de medio limón. Un buen pan tostado, y algunas verduras al vapor o como crudités, al gusto.

Se frota con ajo el interior de la fondue, se enciende el infernillo. Troceamos los quesos. Ponemos el gruyère, el zumo de limón y el vino en la cazuela y vamos moviendo sin parar con cuchara de palo. Cuando empieza a fundirse añadimos la maicena diluída en el kirsch, el resto de quesos, la pimienta y continuamos moviendo hasta obtener una crema lisa y homogénea. En ella se sumergirán los trozos de pan tostado pinchados, o las verduras. Le va bien un tinto con cuerpo como acompañamiento.

La opción B ni tan siquiera necesita fondue. Basta con ir al Aldi, comprar la caja que habéis visto arriba y seguir las instrucciones empleando una mera cazuela de fondo grueso. 3,49 euros. Palabra que no sólo "da el pego". Es que resulta difícil encontrar la diferencia. 



Luego vale contarlo, como he hecho yo, o sacar la fondue, el infernillo y lo demás asegurando que lo has hecho a la clásica. Se lo creerán.




Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.