jueves, 17 de julio de 2014

De virgen de julio a virgen de agosto...sardinas.



El refrán es tan tradicional que incluso recuerdo un anuncio de hace años que lo glosaba: 'De virgen a virgen, la sardina está en sazón.' Si vivís en o cerca de la costa es fácil encontrarlas muy frescas, a un precio razonable. Como esas de ahí arriba. Para evitar la humareda en una casa pequeña, ésta receta sirve.

Las sardinas descabezadas, evisceradas y limpias. El limón es optativo. Como la pimienta recién molida. En cuanto a sal, creo que son bastante sabrosas por sí mismas, pero eso ya va en gustos.


Enharinadlas -mejor muy poco- y sacudirlas bien. Mientras, poner aceite de oliva a calentar. Los ajos no sólo lo aromatizan -a quienes les guste el sabor- sino que permiten calcular la temperatura. Debe estar muy caliente, sin que llegue nunca a humear.


Freidlas...


Escurrir bien sobre el clásico papel de cocina...


Y ya está listo: emplatar, comer con una ensalada fresca, y a disfrutar del verano. Buen provecho.



Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.

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